En la presente grabación , Volumen 2 de la serie Música Histórica de Guatemala, se han incluido ejemplos sobresalientes de las obras de los principales compositores que fueron maestros de capilla de la Catedral de Guatemala en el siglo XVI y en los primeros años del XVII. Con el propósito de ilustrar los diferentes tipos de música que se componía y cantaba en Guatemala a principios del siglo XVII, también se han elegido varias piezas provenientes de Huehuetenango (departamento occidental de Guatemala, pistas 10-16 ).
Se presentan los cantos gregorianos y “cantos de órgano” o polifónicos, tal como fueron utilizados en su función litúrgica y musical. dentro del cual se escucharon hace tres siglos, por medio de la práctica de alternación. Se utilizaron instrumentos adecuados, como el rabé (violín rústico, todavía usado en el noroccidente de Guatemala), las violas y el violón, secundando a las flautas de pico, de diferentes tamaños y tesituras. Todo ello con el acompañamiento del atabal de doble membrana, como se usa aún en la música tradicional, las panderetas españolas y las sonajas o “chinchines” de la música autóctona.
Pistas:
01 - Christus natus est nobis
02 - Christe redemtor omnium
03 - Tu lumen, tu splendor patris
04 - Hodie Christus natus est33 -
05- Magnificat quinti toni
06 - Benedicamus domino quinti toni
07 - Missa de feria (kirie, sanctus, agnus Dei)
08 - Nunc dimittis - Lumen ad revelationem gentium (Hernando Franco)
09 - Benedicamus domino sept. toni (Gaspar Fernández)
El presente volumen surge como parte de un proyecto mayor: la Historia General de Guatemala.Es llevado a cabo por la Fundación para la Cultura y el Desarrollo, auspiciada por la Asociación de Amigos del País.
La investigación musicológica ha revelado que existe en Guatemala un acerbo cultural de indiscutible variedad y exquisitez.En el campo de la música el mismo se ha preservado en forma manuscrita en varios archivos
La Capilla Musical
Un personaje muy importante de la vida musical de Santiago de Guatemala, desde mediados del siglo XVI hasta la época de la Independencia, fue el maestro de capilla de la Catedral, cargo que otorgaba el Cabildo Eclesiástico.Los maestros que desempeñaban dicho cargo, no necesariamente debían ser clérigos; sin embargo, se exigía de ellos cualidades humanas sobresalientes, una postura moral intachable y gran dedicación a su ministerio en la Iglesia.
Sus calificaciones musicales debían incluir la habilidad de enseñar, ensayar y dirigir la ejecución de las composiciones del repertorio de la Catedral.Preferentemente, debían saber proveer música para los diferentes actos litúrgicos del año, lo cual incluía el arreglo y modificación (en letra y música) de piezas existentes y la composición de nuevas obras.
Los dos géneros principales en los cuales trabajaron los compositores en Guatemala durante el siglo XVIII son la cantada y el villancico.Este último género era preferido por su gran flexibilidad; su forma de estribillo y coplas se prestaba a variadas e innumerables aplicaciones, y abarcaba desde la más simple tonada hasta formas teatrales como los sainetes navideños.Los villancicos estaban dedicados, según la ocasión, al Santísimo Sacramento, a la Ascensión, a la Inmaculada Concepción, al Nacimiento o Natividad, pero también a santos como San Pedro, Santa Cecilia o Santa Rosa de Lima.
El grupo musical que se encargaba de interpretarlos se denominaba la Capilla Musical, y se componía de distinto número de oficiales pertenecientes al gremio artesanal de los músicos.El núcleo del grupo consistía del bajo, con el violón y el clavecín y, en las obras más grandes, uno o dos bajones (instrumentos de viento de doble caña); con frecuencia, y más propiamente a partir de mitad del siglo, se incluían dos pares de violines.
A los instrumentos anteriores se sumaban, según la composición particular, un oboe, trompas o flautas en pares, y en obras corales grandes se agregaba necesariamente el órgano y otros instrumentos adicionales como bajoncillos, tenoretes, violas o clarinetes.Las partes vocales pertenecían a los siguientes registros: tiple, a cargo de niños que aprendían el oficio musical en la capilla; voz atiplada o alto atiplado, generalmente la voz solista; el alto, que era la voz aguda masculina, y el tenor.Muchas veces los cantantes alternaban la ejecución de los instrumentos.El maestro de capilla (como lo hicieron Raphael Antonio Castellanos, Pedro Nolasco Estrada Aristondo y Vicente Sáenz en distintas épocas) dirigía y tocaba el primer violín.
En la presente grabación se trata de recrear el sonido de la capilla; se utiliza para ello una técnica no operática en la voz atiplada y las voces del coro, y técnicas de ejecución adecuadas para la música de la época en los violines. (Notas del folleto)